Debido
a la contingencia epidemiológica por el COVID-19, estaremos publicando
diferentes Ofertas y Recursos, que podrás disfrutar de forma digital, en esta
ocasión les comparto una actividad en donde, juntos podremos inventar una
historia, esto nos ayudara a desarrollar nuestra imaginación.
Materia:
Español
Nivel:
Primaria
Grado:
1º a 5°
Tema:
Comprensión lectora
¡El Duende de la felicidad!
Hola
amigos. ¿Les gusta que les narren un cuento justo antes de dormir o cuando
estamos frente a una fogata en un campamento? A través de las historias que
contamos o escuchamos, podemos pasar momentos divertidos, asombrosos, terroríficos
o con suspenso, y, además, aprender, no solo de la historia misma, sino, de que
forma la contamos.
Pero,
¿y si inventamos cuentos?, sabias que, cuando inventamos cuentos por diversión,
empezamos a desarrollar nuestra inteligencia.
Para
inventar historias tenemos que encender nuestra imaginación, crear situaciones
llenas de emoción y experiencias, pensar soluciones lógicas para cada una de
estas situaciones y mantener la coherencia.
A
continuación, te dejo un ejercicio en el cual, deberás leer las primeras líneas
(hazlo en voz alta), después, debes continuar con la historia, inventando personajes,
situaciones, experiencias, emociones y lo que quieras, escribe la continuación de
la historia en los comentarios:
El duende de la felicidad
Hace mucho tiempo, en un pueblo muy lejano,
apareció un duendecillo muy pequeño y saltarín.
El duende, nada más llegar, se dio cuenta
que aquel pueblo no era como los demás. Allí se respiraba un ambiente de
tristeza y egoísmo.
Las personas no se saludan por la calle,
no decían gracias ni por favor, y no tenían amigos.
El duende quiso solucionar esa situación
con ayuda de su collar mágico.
Su collar con forma de trébol cumplía
todos los deseos que se le pidieran.
Sin embargo, cuando iba a pedir el deseo
se dio cuenta que su collar había desaparecido, ya no lo tenía. ¡Lo había
perdido!
Entonces…
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Hola Alex!! Te dejo mi participación esperando que cumpla con los requisitos mínimos:
ResponderEliminarHas de saber que me gustan los cuentos cortos, porque las historias enseñan muchas cosas, tienen muchas interpretaciones y cada una puede llegar a ser un cuento más.
Entonces... sin haberlo notado, por los saltos de emoción que había dado al aparecer en un pueblo muy lejano, había extraviado su mágico collar.
Se había alejado tanto del arco iris como nunca nadie en siglos lo había logrado. Sabía que su poder no lo podría invocar nadie más, por eso no le preocupaba haberlo perdido. Y aunque lo buscó, no lo pudo encontrar. Sin embargo encontró algo mejor, encontró un amigo. Él, era también un niño, morenito y con algunas pecas en sus mejillas. Su nombre era Pepo.
Pepo notó inmediatamente la rareza de aquel pequeño duende, y el duende también noto algo raro en Pepo. Él sonreía, lo saludó cuando se encontraron, incluso mostraba alegría. Jugaron entre los adultos por mucho rato. Si era raro ver a una persona alegre en ese pueblo lejano, imaginense lo que sería ver a dos.
Pepo lo llevó al jardín de su casa y rieron el resto de la tarde. Al despedirse, quiso acompañarlo a casa del duende, pero solo pudo acompañarlo hasta donde mágicamente había aparecido.
El pequeño duende no había notado que mientras jugaban y platicaban en su encuentro, Pepo había encontrado algo tirado en el suelo. Era su collar mágico, y aunque le gustó mucho a Pepo, el pequeño duende se alegró mucho al verlo.
-- ¡¡Mi collar mágico!! Exclamó el pequeño duende.
-- Lo extravié al llegar aquí, dijo el duendecillo.
El rostro del duende se iluminó de felicidad,
-- ¿Me lo devuelves... por favor?
Era una palabra mágica que Pepo nunca había escuchado, imagínense lo poderosa que era esa palabra, que no pudo negarse a devolverlo; y al recibirlo, el pequeño duende dijo una nueva palabra mágica...
-- ¡¡Gracias!!
Tomó su collar y diciendo otras palabras mágicas... puso dentro de cada persona en el pueblo, todo aquello que necesitan para encontrar la felicidad. De pronto, todos comenzaron a saludar, a sonreír, compartían lo que podían, en el ambiente se respiraba alegría.
Frotó su collar mágico, una vez más, y despidiéndose de Pepo, volvió a casa a contarle todo a su mamá.
Y colorín colorado, el pequeño duende, a su pueblo mágico... ha regresado. 😊